Los cuidados atraviesan la vida humana desde el inicio hasta el final. No son una cuestión privada ni un asunto menor, sino un reto ético, político y social de primer orden. Ponen a prueba nuestras democracias y revelan qué entendemos por dignidad. Reconocer nuestra fragilidad, organizar colectivamente la interdependencia, reclamar el cuidado como derecho humano y asumir la responsabilidad compartida -también frente a la casa común- exige una profunda transformación cultural y social. Marije Goikoetxea invitó en el Foro Gogoa a pensar el cuidado como bien relacional, como exigencia de justicia y como camino hacia vidas logradas, personales y colectivas.