Por si todavía le parece que las redes sociales son una pradera idílica llena de unicornios y no entiende por qué se les quiere poner coto para proteger a los más vulnerables: “Vender armas sin licencia en la calle es ilegal. En Telegram se hace [...] Ofrecer datos bancarios robados de alguien es ilegal. Se venden en Telegram [...] Vender mujeres y niñas para esclavizarse prostituyéndolas es ilegal. Pero en Telegram se hace”. El repaso lo hace en X el corresponsal europeo de Clarín Idafe Martin. Por lo que sea, el dueño de Telegram, Pavel Durov, no decía nada de eso en el mensaje que nos mandó el otro día.