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Somos naturaleza

Tan sencillo como radical: todo lo que arrojamos –humo, desechos, ruido– vuelve a nosotros en forma de aire que respiramos, agua que bebemos y alimentos que ponemos en la mesa. Es pura física: más emisiones de CO₂ y otros gases de efecto invernadero (GEI) retienen más calor, lo que altera circulaciones oceánicas y atmosféricas que impactan en la salud, la agricultura, el agua, las infraestructuras y el bienestar. Todo está conectado.

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