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Jugar al despiste

Jugar al despiste

Este domingo, en Aragón, la derecha se corona y el PSOE se estrella. Ayer, hoy y los próximos meses, el caos ferroviario destroza cada hora los nervios de decenas de miles de personas y pulveriza centenares de negocios. Pero las tertulias y el cuñadísmo tienen reservado su minuto de oro a la voluntariosa afrenta de Pedro Sánchez a los magnates fascistas de las redes sociales por sus negocios espurios. Es así como el presidente juega al despiste. Porque sabe mejor que nadie cómo acaparar la atención. Voltear una realidad hiriente para sus intereses mediante el despiste de un oportunismo bien articulado en fondo y forma. Jamás Feijóo podrá igualarle. Mucho menos si es incapaz hasta de memorizar apenas el nombre en castellano de la empresa que está visitando.

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