Pasear por la calle o por un parque y ver a un perro con un lazo amarillo atado a la correa no es un detalle decorativo. Es, en realidad, un mensaje claro: ese animal necesita espacio.
Pasear por la calle o por un parque y ver a un perro con un lazo amarillo atado a la correa no es un detalle decorativo. Es, en realidad, un mensaje claro: ese animal necesita espacio.