A veces parece que todo es una farsa, lo sé. Y lo es, claro. Pero no nos lo queremos creer. Es muy curioso. De hecho, es más curioso aún: sabemos que todo es, en el fondo, una farsa, pero nos esforzamos en aparentar que lo ignoramos. Ansiamos el sentido, esa es la cuestión. Supongo que lo necesitamos para algo. Lo que pasa es que, entonces, si no lo hay, si no hay un sentido, ¿por qué lo buscamos?, Lutxo. ¿Por qué lo necesitamos tanto?, me pregunto a veces, cuando me siento perdido y solo, después de ver el telediario de la noche, viejo amigo, le digo. Y me suelta que esa es la típica cuestión de sentido común.