La magia del carnaval transformó ayer por unas horas Leitza, un día en el que todo era posible. Y es que cientos de personajes, reales o inventados, se echaron a la calle en un espectáculo sin guión que derrochó imaginación y buen humor. Los más valientes participaron al mediodía en el desfile de carrozas del mediodía. Además, la meteorología acompañó a esta fiesta que tiene fecha fija, en torno al cuarto domingo de enero.