Uno pasaba por allí y le daba por mirar tras las rejas donde a veces ataba la bici. Por si veía algo. Si allí había antigüedades con nombre de rey, quizá la monarquía estaba vista para sentencia. Pero no. Allí aún olía a pan recién horneado y a naftalina pues en tiempos hubo una panadería y hasta 2012 esa tienda de antigüedades reales. Todo en la calle Mayor 67. Ahora, Antigüedades Carlos III se convertirá en Primaprix, un outlet de alimentación. Uno más en este casco viejo donde poco a poco se consolida un modelo de gentrificación de manual.