En Mallorca, la naturaleza no es solo paisaje: es identidad, historia y futuro. Más allá del binomio de sol y playa que arrastró durante muchos años, su entorno natural, tanto el mar como el interior, siempre ha moldeado la vida de esta isla mediterránea. Por ello se ha convertido en un referente en la conservación de espacios protegidos y, con ello, apostar por un turismo responsable que invita a descubrir, conocer y cuidar el territorio.