Sakana se encuentra en una encrucijada decisiva. Su industria mantiene una actividad notable, con facturación récord en 2023, pero 2024 y 2025 han supuesto una advertencia muy seria. Y no solo por el cierre de Sunsundegui, que ha dejado una profunda huella en el empleo local, sino porque su crecimiento en la última década es muy inferior a la media y la dependencia de los grandes tractores industriales supone cada vez más una fuente de vulnerabilidad.