El entrenador cierra una etapa de ocho años “muy bonitos” al frente del filial, pese al descenso, con infinidad de jugadores que han pasado por sus manos y la espina de no haber dirigido al primer equipo
El entrenador cierra una etapa de ocho años “muy bonitos” al frente del filial, pese al descenso, con infinidad de jugadores que han pasado por sus manos y la espina de no haber dirigido al primer equipo