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Cuando el asesino es el vecino de abajo, el panadero o el cuñado

Cuando el asesino es el vecino de abajo, el panadero o el cuñado

Ya lo apuntaba el miércoles Mikel Santiago, en muchos pueblos, hay gente que todavía duerme con la puerta y la ventana abiertas, la llave bajo el felpudo o escondida entre las plantas... Seguramente por eso son los escenarios idóneos para crímenes retorcidos. Sorprenden por inesperados y estremecen porque el asesino o la asesina puede tener un rostro conocido; el del vecino de toda la vida, la camarera del bar del barrio, el maestro de la escuela o la farmacéutica de la esquina. Como dice el refrán castellano, pueblo pequeño, infierno grande.

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