El calor provoca una dilatación de los vasos sanguíneos para favorecer la pérdida de temperatura corporal. Esto obliga al corazón a trabajar más rápido y con mayor esfuerzo para mantener una adecuada circulación sanguínea
El calor provoca una dilatación de los vasos sanguíneos para favorecer la pérdida de temperatura corporal. Esto obliga al corazón a trabajar más rápido y con mayor esfuerzo para mantener una adecuada circulación sanguínea