Con apenas 16 vecinos censados y una media de edad de 69 años, este enclave del Pirineo navarro lucha contra el aislamiento, la falta de internet y décadas de éxodo rural mientras sus habitantes se aferran a sus raíces
Con apenas 16 vecinos censados y una media de edad de 69 años, este enclave del Pirineo navarro lucha contra el aislamiento, la falta de internet y décadas de éxodo rural mientras sus habitantes se aferran a sus raíces