Las grabaciones de las llamadas tras el accidente de Adamuz muestran que, durante varios minutos, ninguno de los actores implicados disponía de información precisa sobre lo que había ocurrido. A las 19.45 horas, el maquinista del tren Iryo comunicó al puesto de mando de Adif una incidencia técnica: un “enganchón” y la pérdida de tensión en la catenaria. No informó de un descarrilamiento ni de una invasión de la vía contraria, porque no era consciente de ello.