Estamos ahí, un día más, en la terraza del Torino, Lucho y yo, y de repente me dice que está en crisis. Así que le digo que yo también. Pero no me oye, creo. O eso parece. Dice que, como hoy en día todo está en crisis y todo el mundo está en crisis, si no estás en crisis, te quedas obsoleto. No dice anticuado, dice: “obsoleto”. ¿Y quién lo dice, precisamente? Lucho, el obsoleto. Así es la vida.