El dolor que sufre a diario hay veces que no se lo alivia ni el fentanilo. La morfina hace meses que ya no le hace tanto efecto y ahora le han recetado este potente opiáceo para tratar de calmar sus dolores, pero a veces tampoco es suficiente. El motivo del tormento de Urko Ipiña, vecino de Berriozar de 28 años, es la enfermedad de Dent, una patología renal rara que solo padecen unas 200 personas en todo el mundo y que le provoca cálculos renales que desembocan en cólico nefrítico, un dolor extremadamente agudo e intenso que muchas veces resulta incapacitante y que condiciona su vida por completo. “He perdido trabajos y apenas hago vida social, como mucho bajo a echar un café con algún amigo el día que el dolor no es muy intenso”, relata Urko.