El escándalo de Jeffrey Epstein no es solo la crónica sórdida de un depredador sexual, sino el retrato descarnado de una red elitista tejida con hilos de poder, favores y opacidad que acaba de llevar a prisión al expríncipe Andrés de Inglaterra. El financiero estadounidense tejió relaciones con altos ejecutivos, magnates y líderes políticos de medio mundo, desde Bill Clinton hasta miembros de las monarquías europeas, pasando por Donald Trump y personas de su círculo de interés.