¿Hay personas más despreciables que los chivatos? Desde niños aprendemos a odiarlos como merecen. En las dictaduras el chivato es el bellaco que delata a sus vecinos con consecuencias trágicas. Un chivato entregó a Ana Frank y su familia a los nazis. Confidente, espía, soplón, acusón… recibe muchos nombres. A esta chusma ha movilizado el jefe del fútbol español, Javier Tebas, contra los hosteleros que ofrecen partidos de LaLiga sin licencia, es decir, fútbol pirata para los pobres que acuden a la tele del bar en busca de lo que no pueden pagar en casa. Tebas ya cuenta con su Stasi cañí.