Estamos en pleno invierno y siempre se ha dicho que con la llegada de los días fríos es importante mantener el depósito de combustible de nuestro vehículo lleno. Un consejo popular que asociamos a una cuestión práctica y que tiene también su dimensión psicológica: un tanque casi lleno es un colchón de seguridad. En situaciones de tráfico detenido por nieve, niebla o accidente, disponer de combustible de sobra permite mantener el motor en marcha y, con él, la calefacción hasta que llegue la asistencia o las condiciones meteorológicas mejoren. Una precaución que deja de ser anecdótica cuando las temperaturas bajan considerablemente y las esperas se alargan.