Limpiamos la casa con el piloto automático puesto, con técnicas aprendidas en nuestros años más jóvenes y sin cuestionarnos mucho por qué lo hacemos de una determinada manera. Sin embargo, el mundo de la limpieza también evoluciona y con el paso de los años los productos cambian, se perfeccionan o se sustituyen por otros más eficaces y probablemente mucho más seguros para la salud.