Seattle Seahawks y New England Patriots volverán a verse las caras en la final de la Super Bowl, un duelo que evoca al sucedido once años atrás, resuelto con uno de los finales más icónicos del Siglo XXI. En 2015, los Seahawks dispusieron de una última posesión y se colocaron a una yarda de la zona de anotación con 26 segundos restantes en el reloj. Russell Wilson lanzó un pase a Ricardo Lockette; es decir Seattle apostó por el juego aéreo en lugar del terrestre y el balón fue interceptado por Malcolm Butler. Los Patriots se aseguraron así el trofeo Vince Lombardi con un resultado de 28-24 tras una histórica remontada –perdían 24-14 en el último cuarto– que les confirmó con la dinastía del momento.