En Japón, un país en el que la cortesía es un pilar de la sociedad y en el que hay un respeto cultural por el silencio (la contaminación acústica se considera de mala educación), hay un bar que ha decidido dinamitar cualquier convención con un simple cartel. Está en Shibuya, uno de los barrios más jóvenes, ruidosos y nocturnos de Tokio, y en su puerta se puede leer algo bastante sorprendente y que a buen seguro que en otros países generaría una tormenta en redes sociales, si es que no terminaba en denuncia: aquí no son bienvenidos quienes ya tengan 40 años.