La maqueta presidía el despacho. Bajo la luz de flexos y lámparas, los edificios de tilo, yeso y arena dibujaban la avenida monumental del Berlín que debía gobernar el mundo.
La maqueta presidía el despacho. Bajo la luz de flexos y lámparas, los edificios de tilo, yeso y arena dibujaban la avenida monumental del Berlín que debía gobernar el mundo.