La regularización extraordinaria de migrantes anunciada por parte del Gobierno de España tendrá en Navarra un impacto neto positivo en términos de recaudación tributaria, ingresos por cotizaciones sociales y estabilidad en el empleo. Los datos son tozudos: el proceso de 2005, similar por volumen al actual (576.000 personas), no solo fue un acto de justicia social, sino un revulsivo económico que inyectó superávit fiscal y estabilidad laboral en una comunidad que, hoy como entonces, depende de la población migrante para sostener su crecimiento.