La ópera emergió en Florencia (Italia), a finales del siglo XVI, con el objetivo de revivir la tragedia griega clásica. Y, de alguna manera, ese ejercicio artístico es el que se propone cinco siglos después en un momento social marcado por la crispación y la opresión, para demostrar que el arte es una forma de libertad frente a la tiranía del individualismo y la violencia. Y, quizás también, frente a la falta de sensibilidad. De esta forma, Tosca, ópera que se estrenará como quinta propuesta de la Temporada principal 25-26 de Fundación Baluarte, vuelve a situar sobre el escenario la eterna lucha entre poder, deseo y resistencia moral.