La decisión del Parlamento Europeo de paralizar el acuerdo de libre comercio entre la UE y Mercosur ha sido recibida con alivio entre el sector primario, pese a que abre un periodo de incertidumbre sobre su aplicación que puede demorarse hasta dos años. La pelota queda ahora en el tejado del Tribunal de Justicia de la UE, a quien corresponde valorar si el pacto firmado con Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay cumple con los tratados europeos. No obstante, hay quienes defienden, como es el caso de Alemania, que puede entrar en vigor sin esperar a que llegue el dictamen del TJUE.