En los últimos días, desde que el domingo se produjera el trágico accidente ferroviario de Adamuz, en el que 43 personas perdieron la vida y más de un centenar resultaron heridas, las redes sociales se han volcado en una ola de solidaridad para ayudar a encontrar a quienes se encontraban desaparecidos y tratar de aportar ese granito de arena tan necesario en cualquier tragedia. Sin embargo, las redes también se han convertido en un repositorio de hipótesis sin contrastar, teorías y bulos.