Fue un 31 de marzo de 1997, Lunes de Pascua, a falta de un par de minutos para las ocho menos cuarto de la tarde. La noticia sobre la tragedia corrió como un reguero de pólvora, primero en Sakana y después en toda Navarra, en todo el país y en todo el mundo: el intercity Miguel de Unamuno había descarrilado a la altura de Uharte-Arakil.