La Puerta Santa de la basílica de San Pedro se tapió en la tarde del viernes con una ceremonia privada y es el último acto del Jubileo, el evento que la Iglesia celebra cada 25 años, y que atrajo a Roma a más de 33 millones de peregrinos.
La Puerta Santa de la basílica de San Pedro se tapió en la tarde del viernes con una ceremonia privada y es el último acto del Jubileo, el evento que la Iglesia celebra cada 25 años, y que atrajo a Roma a más de 33 millones de peregrinos.