El pueblo en armas, el silencio del crimen, la sangre sin delito, la muerte impune, la libertad truncada, una viuda y cuatro hijos. Estos y otros horrores vieron su triste estreno hace hoy 90 años en la localidad navarra del balneario y las aguas salubres. El lavadero de la localidad fue escenario de la peor de las metáforas y vio cómo un cadáver manchó de sangre el suelo para desaparecer después de las manos de los culpables de su muerte. La guerra civil comenzaría meses después y José Calvo Sotelo se llevaría a la historia ser considerado el primer cadáver detonante un 13 de julio, pero aquí en Navarra un joven de Andosilla de 37 años tristemente se le adelantaba en el invierno