Sábado, 31 de enero, 19.30 horas, aproximadamente. Como todos los sábados, vuelvo a Pamplona por la N-121-A después de visitar a mi madre que reside en Irún. Delante de mí circula otro turismo y, delante de éste, metros más allá, se divisan las luces azules de un coche de la Policía Foral que también circula en sentido a Pamplona. La tarde-noche es muy oscura y llueve. El asfalto mojado brilla por efecto del agua y la luz de los coches.