Leí la semana pasada que a varios establecimientos hosteleros les ha caído una multa del Ayuntamiento de Pamplona por no haber instalado la doble puerta que, a priori, evita que salgan ruidos al exterior. En paralelo, vi imágenes de la noche del jueves al viernes pasado a las 4 de la mañana de una de las principales calles de marcha de lo Viejo, en las que se ve a un tumulto de no menos de 200 jóvenes metiendo bulla en la calle.