Si a todo el mundo se le exige cumplir las leyes, las normas y los reglamentos que imperan en cada ámbito de la vida, a los políticos más. Pero esa ejemplaridad que se espera en su comportamiento ya sabemos que no siempre se cumple, con positivos por alcoholemia, servicio doméstico sin contrato, acosos laborales o sexuales, corrupción y un largo etcétera de situaciones que, afortunadamente, no están generalizadas pero que sí suceden.