No todo lo que hace o dice Gabriel Rufián me agrada. Ensombrecen su hoja de servicios algunos tuits suyos, como los que, en aquellos meses del Procés, animaron esa carrera, a la postre suicida, entre su partido, Esquerra Republicana de Catalunya, y el Junts de Puigdemont, por ver quién era más independentista que el otro. Con esa y alguna otra salvedad por la cual ya habrá hecho penitencia, me gusta el noi de Santa Coloma de Gramenet.